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¿Conoces el Reiki?

 

Simple y natural

Entre las numerosas técnicas de sanación que actúan usando la energía vital, Reiki es quizá la más simple, adaptándose a practicantes de todas las edades y niveles de formación. Se trata en realidad del Sistema Usui de Sanación Natural, como lo llaman los maestros herederos de la tradición del descubridor de la técnica, el Doctor Mikao Usui. Su sencillez no requiere de una formación previa para ser practicante. Un seminario que dura habitualmente tres días, durante el cual un maestro inicia a los participantes en una serie de sencillas ceremonias y una técnica de imposición de manos, es suficiente para haber alcanzado el Primer Nivel. Otras iniciaciones, que pueden hacerse luego de la práctica de la técnica, habilitan para el Segundo Nivel y la Maestría. Muchos miran a este método con desconfianza precisamente por su falta de complicación y su virtual desinterés por explicar científicamente los resultados que alcanza. Pero a la vez, miles de personas que han experimentado el bienestar que puede proporcionar Reiki dan testimonio de la efectividad del método, que actúa tanto en el practicante como en el receptor.

En la actualidad, varias escuelas de Reiki conviven con el original Usui Shiki Ryoho, y muchas asociaciones de maestros libres han florecido a la par de la Reiki Alliance, depositaria del linaje y la tradición legados por Usui Sensei.

De qué se trata

El vocablo japonés ReiKi significa energía vital universal. Este es sólo un intento de traducción a nuestro idioma, que para ser más exacto debería incluir el concepto de sagrado e inteligente. Los yogis lo nombrarían en Sánskrito como Prana, la suma de todas las fuerzas del Universo, y en la China se referirían a esta energía como Chi. El Sistema Usui de sanación natural utiliza esa energía, convirtiendo al practicante en un canal entre su fuente original y quien la recibe. No decimos paciente ya que quienes practican Reiki lo aplican a sí mismos, a sus familiares y amigos, estén sanos o enfermos, y a quienes necesitan una ayuda para recuperar el bienestar en los tres planos: físico, mental y espiritual.

Según los Maestros de la Reiki Alliance, en el plano físico, Reiki relaja los músculos tensionados, disminuye el dolor, y puede acelerar el tiempo de sanación de heridas, fracturas, quemaduras y muchas enfermedades. En el plano mental y afectivo calma la ansiedad, estabiliza y hace fluir las energías del cuerpo, posibilitando un equilibrio energético que activa la capacidad natural del cuerpo para recuperar la salud.

Es quizá en el plano espiritual donde los beneficios son más difíciles de describir, aunque de acuerdo a los testimonios de quienes los han percibido, no son menos reales ni importantes. Como toda técnica de base oriental, el ser humano es considerado una unidad de estos tres planos, y la salud como un equilibrio holístico.

Una sesión

Todos los seres vivos pueden beneficiarse al recibir una cuota extra de esta energía que, en realidad, es la que nos mantiene vivos a cada momento. El practicante o canal actúa como un nexo entre la fuente original de esa energía y quien la recibe. Reiki ingresa en el practicante por el chakra corona y fluye a través de los sutiles canales del cuerpo para pasar al receptor a través de las palmas de las manos.

Normalmente una sesión se extiende por alrededor de 60/90 minutos. Se nos pedirá que nos recostemos cómodamente sobre una camilla o una manta en el suelo, vestidos con ropas cómodas que no presenten estrecheces ni presiones. En una primera etapa el practicante tratará nuestra cabeza, rostro, pecho, abdomen, deslizando sus manos y demorándolas en cada sitio a fin de que la energía vital pueda fluir hacia donde más la necesitemos. Recordemos que uno de los atributos de Reiki es ser naturalmente inteligente, lo cual asegura que irá a restablecer el normal flujo de energía en la medida o dosis necesaria. Luego nos indicará recostarnos boca abajo para tratar la zona posterior del cuerpo, haciendo especial hincapié en la columna vertebral.

Reiki no es un masaje, en el sentido habitual de la palabra. No usa presiones, maniobras bruscas, ni tirones. La sesión es absolutamente confortable y durante ella muchas personas pueden incluso llegar a conciliar el sueño.

Origen del Sistema Usui

El Dr. Mikao Usui fue un médico japonés con una formación científica al estilo occidental. A pesar de haber nacido en uno de los países con más tradición en medicinas naturales de base energética, se había instruido en la ciencia occidental y biologicista que ve al cuerpo como un modelo para armar. Creyendo que es posible separar al ser humano en sus partes más esenciales para poder ser curado cuando una de esas partes físicas se ve afectada por una enfermedad. Como muchos otros orientales, Usui quizá pensó que la creciente exactitud de esa ciencia médica experimental podría superar al milenario saber que desde India y China llegó a su Japón natal, y que tanto alivio había brindado a millones de personas.

A la vez, Mikao Usui dirigía una institución de enseñanza superior, con orientación cristiana. “¿Realmente cree Ud. que Jesucristo podía curar?”, le preguntaron sus alumnos en una oportunidad. “Si”, respondió el sorprendido doctor en forma un tanto dogmática, pero la duda se había instalado en su mente y no pararía hasta comprobarlo por su propia experiencia. Como cristiano estaba seguro del poder de Jesús para curar y de la veracidad de las escrituras bíblicas. Como científico necesitaba comprender los mecanismos de ese método de curación.

A partir de ese momento, Usui comenzó a investigar los antiguos métodos de sanación en busca de una respuesta a su dilema. La semilla de Reiki estaba sembrada en su corazón.

Periplo hasta occidente

Usui Sensei estudió Teología en la Universidad de Chicago sin encontrar las respuestas que buscaba. Volvió al Japón y rastreó en los antiguos documentos del Budismo traducidos a su lengua natal y al chino, sin mayor éxito. Fue admitido en un Monasterio Zen donde estudió los viejos tratados pero fue sólo cuando aprendió el antiguo y sagrado idioma Sánskrito cuando pudo encontrar las respuestas que buscaba en las enseñanzas de Siddharta Gautama, Buda, recopiladas por un anónimo discípulo varios siglos antes de Cristo. Luego de un retiro en la montaña, Usui tuvo la comprensión completa de esos antiguos escritos y delineó el Usui Shiki Ryoho, Sistema Usui de Sanación Natural, que conocemos simplemente como Reiki.

A través de uno de sus discípulos, el Dr. Chujiro Hayashi, Reiki fue impartido a una norteamericana de origen japonés, la Sra. Hawayo Takata, quien comprobó en sí misma su poder de sanación al recuperarse de una grave enfermedad. Takata Sensei lo llevó a su Hawaii natal, y de allí lo esparció por los Estados Unidos y Canadá como una incontrolable ola de salud hasta el resto del mundo.

Hoy son millones los practicantes de los diversos niveles de Reiki, ya sea del Usui Shiki Ryoho o de las prácticas equivalentes de acuerdo a las diversas escuelas, todas ellas llamadas comúnmente Reiki. Para aquellos que todavía no lo han experimentado, será muy simple contactar a un practicante para comprobar el bienestar que es capaz de brindar.

Fuentes bibliográficas:
1. BROWN, Fran: “Reiki viviente”. Enseñanzas de Takata como las narró a Fran Brown. Ediciones Uriel. Buenos Aires, 1999.
2. ARJAVA PETER, Frank: “Fuego Reiki”. Nueva información sobre los orígenes del potencial Reiki. Ediciones Uriel, 1998.

La Profesora Naina
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